Toda búsqueda nos enseña a buscar. La felicidad como Utopía es, sin lugar a dudas, la quimera que nos mantiene en constante movimiento. La intentamos alcanzar, entender y, al creer que la conseguimos, no dejarla escapar.
La buscamos en el abstracto invento del ser humano llamado “amor”, en la idealización de un mundo mejor, en la auto superación, en el reconocimiento de nuestros méritos y actos. Somos, a varios matices, la desesperanza de no poder conseguir esa sonrisa eterna.
A saber: la felicidad no depende de factores, ni de entornos, ni de personas. Tampoco de pasados o futuros. Afirmo que dicho estado de ánimo se induce por nuestra propia capacidad de dominarle. Siendo así, me considero una persona feliz.
Puedo reír como, y cuando, quiero sin más restricciones que mi voluntad.
¿Simple no?
En realidad sí. La esencia es no buscar una razón, ni necesitarla. Reír porque si, dejarse llevar y vivir, aunque suene trillado va en cada uno…

